CONTRAPUNTO

DOS ARTISTAS, DOS CONTINENTES,

 DOS MIRADAS...


Eduardo Galeano, latinoamericano; Günter Grass, europeo. Dos líneas paralelas que, sin tocarse, eligieron proyectarse como protagonistas en el espacio y el tiempo en los que les tocó vivir. Realidad y literatura entretejidas.  

Escuché muchos comentarios a partir de su muerte; ninguno vislumbraba la posibilidad de que compartieran algo más que la fecha de su muerte. Dos escritores inmersos en culturas e historias tan lejanas entre sí como sus lugares de nacimiento. 

Sin embargo, me dije, quizás haya aspectos de su producción que se toquen en algún punto. Entonces, se me ocurrió buscar similitudes,  y ¡oh sorpresa!  después de releer sus libros, encontré textos que, con estilos totalmente dispares,  tratan los mismos temas. 
Y una yapa: los dos  incursionaron, también, en dibujo y el grabado. Y les gustaba el fútbol.

Va mi trabajo como un homenaje de BABEL. 
Elvira Uva

SOBRE LOS MITOS.
 EL FUEGO según GALEANO en MEMORIAS DEL FUEGO.

Las noches eran de hielo y los dioses se habían llevado el fuego. El frío cortaba la carne y las palabras de los hombres. Ellos suplicaban, tiritando, con voz rota; y los dioses se hacían los sordos. Una vez les devolvieron el fuego. Los hombres danzaron de alegría y alzaron cánticos de gratitud. Pero pronto los dioses enviaron lluvia y granizo y apagaron las hogueras. Los dioses hablaron y exigieron: para merecer el fuego, los hombres debían abrirse el pecho con el puñal de obsidiana y entregar su corazón. Los indios quichés ofrecieron la sangre de sus prisioneros y se salvaron del frío. Los cakchiqueles no aceptaron el precio. Los cakchiqueles, primos de los quichés y también herederos de los mayas, se deslizaron con pies de pluma a través del humo y robaron el fuego y lo escondieron en las cuevas de sus montañas. 


 de Galeano

 EL FUEGO según GÜNTER GRASS en la novela EL RODABALLO:

En nuestros antiguos mitos no existía el fuego: caía el rayo, se incendiaban espontáneamente los pantanos, pero nunca conseguíamos la lumbre; se nos moría siempre. Por eso nos comíamos el tejón, el anta o la perdiz blanca crudos o desecados sobre piedras. Y, muertos de frío, nos acurrucábamos en la oscuridad.
Entonces, nos dijo la madera podrida: "Aquel cuya carne es también bolsa debe subir hasta el Lobo del Cielo. El Lobo custodia el fuego original del que proceden todos los fuegos. Incluso el rayo.

Tuvo que ir una mujer porque el cuerpo del hombre no tiene bolsillos. Así pues, una mujer trepó por el arco iris y encontró al Lobo del cielo echado junto al fuego original.


 de Günter Grass

SOBRE EL HAMBRE:
Escribe EDUARDO GALEANO en EL LIBRO DE LOS ABRAZOS:

A la salida de San Salvador, y yendo hacia Guazapa, , Berta Navarro encontró una campesina desalojada por la guerra, una de las miles y miles campesinas desalojadas por la guerra. En nada se distinguía ella de las muchas otras, ni de los muchos otros, mujeres y hombres caídos desde el hambre hasta el hambre y media. Pero esa campesina esmirriada y fea estaba de pie en medio de la desolación, sin nada de carne entre los huesos y la piel y en la mano tenía un pajarito esmirriado y feo. El pajarito estaba muerto y ella le arrancaba muy lentamente las plumas.


 de Galeano
Dice GÜNTER GRASS en LAS CAPAS DE LA CEBOLLA:

...ella, el hambre, me había ocupado como si yo fuese una casa abandonada, como si, tanto en los barracones como al aire libre, se hubiera convertido en "okupa".
Corroía. Eso se dice del hambre, que puede corroer.Y el chico que puedo imaginar como una edición tempranamente dañada de mí mismo, era uno de los miles a los que el hambre atosigaba. Como parte de una masa parcial del ejército alemán, ahora desarmado pero desde hacía tiempo, impresentable, y que había perdido el paso,, yo ofrecía una imagen lastimosa y, aunque hubiera sido posible, no habría querido enviar a mi madre una foto de su chico.

 de Günter Grass

También el FÚTBOL en un poema del escritor alemán: 

Estadio de noche

Lentamente ascendió la pelota en el cielo.
Entonces se vio que estaban llenas las gradas.
En el arco estaba el poeta solitario,
pero el árbitro pitó fuera de juego.

 de Günter Grass 
Y el uruguayo:

 "No hay nada menos vacío que un estadio vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie".

 de Galeano
En la biblioteca tenemos toda la obra de GALEANO. De GÜNTER GRASS: PELANDO LA CEBOLLA y EL RODABALLO.

Idea y selección de E. UVA - 16/04/2015


Comentarios

Cynthia Soriano ha dicho que…
Hola, excelente blog!! me he pasado por varias entradas y me han encantado!!!
Espero que puedas pasarte por el mio:

http://librospuenteaotrosmundos.blogspot.in

Un abrazo!! :)