viernes, 23 de abril de 2010

El mundo es ancho...y no tan ajeno

"Los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad”

Por Eduardo Galeano

Lamentablemente, no podré estar con ustedes.
Se me atravesó un palo en la rueda, que me impide viajar.
Pero quiero acompañar de alguna manera esta reunión de ustedes, esta reunión de los míos, ya que no tengo más remedio que hacer lo poquito que puedo y no lo muchito que quiero.
Y por estar sin estar estando, al menos les envío estas palabras.
Quiero decirles que ojalá se pueda hacer todo lo posible, y lo imposible también, para que la Cumbre de la Madre Tierra sea la primera etapa hacia la expresión colectiva de los pueblos que no dirigen la política mundial, pero la padecen.
Ojalá seamos capaces de llevar adelante estas dos iniciativas del compañero Evo, el Tribunal de la Justicia Climática y el Referéndum Mundial contra un sistema de poder fundado en la guerra y el derroche, que desprecia la vida humana y pone bandera de remate a nuestros bienes terrenales.
Ojalá seamos capaces de hablar poco y hacer mucho. Graves daños nos ha hecho, y nos sigue haciendo, la inflación palabraria, que en América latina es más nociva que la inflación monetaria. Y también, y sobre todo, estamos hartos de la hipocresía de los países ricos, que nos están dejando sin planeta mientras pronuncian pomposos discursos para disimular el secuestro.
Hay quienes dicen que la hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud. Otros dicen que la hipocresía es la única prueba de la existencia del infinito. Y el discurserío de la llamada “comunidad internacional”, ese club de banqueros y guerreros, prueba que las dos definiciones son correctas.
Yo quiero celebrar, en cambio, la fuerza de verdad que irradian las palabras y los silencios que nacen de la comunión humana con la naturaleza. Y no es por casualidad que esta Cumbre de la Madre Tierra se realiza en Bolivia, esta nación de naciones que se está redescubriendo a sí misma al cabo de dos siglos de vida mentida.
Bolivia acaba de celebrar los diez años de la victoria popular en la guerra del agua, cuando el pueblo de Cochabamba fue capaz de derrotar a una todopoderosa empresa de California, dueña del agua por obra y gracia de un gobierno que decía ser boliviano y era muy generoso con lo ajeno.
Esa guerra del agua fue una de las batallas que esta tierra sigue librando en defensa de sus recursos naturales, o sea: en defensa de su identidad con la naturaleza.


Hay voces del pasado que hablan al futuro.
Bolivia es una de las naciones americanas donde las culturas indígenas han sabido sobrevivir, y esas voces resuenan ahora con más fuerza que nunca, a pesar del largo tiempo de la persecución y del desprecio.
El mundo entero, aturdido como está, deambulando como ciego en tiroteo, tendría que escuchar esas voces. Ellas nos enseñan que nosotros, los humanitos, somos parte de la naturaleza, parientes de todos los que tienen piernas, patas, alas o raíces. La conquista europea condenó por idolatría a los indígenas que vivían esa comunión, y por creer en ella fueron azotados, degollados o quemados vivos.
Desde aquellos tiempos del Renacimiento europeo, la naturaleza se convirtió en mercancía o en obstáculo al progreso humano. Y hasta hoy, ese divorcio entre nosotros y ella ha persistido, a tal punto que todavía hay gente de buena voluntad que se conmueve por la pobre naturaleza, tan maltratada, tan lastimada, pero viéndola desde afuera.
Las culturas indígenas la ven desde adentro. Viéndola, me veo. Lo que contra ella hago, está hecho contra mí. En ella me encuentro, mis piernas son también el camino que las anda.
Celebremos, pues, esta Cumbre de la Madre Tierra. Y ojalá los sordos escuchen: los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad.


Vuelan abrazos, desde Montevideo.


* Hoy empieza en Cochabamba, Bolivia, la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, convocada por el presidente boliviano Evo Morales.

martes, 13 de abril de 2010

DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO

BIBLIOTECAS

Desde hace mucho tiempo atrás procuro escribir en las bibliotecas. Normalmente en la Nacional de Madrid, que es la ciudad donde vivo desde hace años, pero también en las de aquellas donde paso una temporada de al menos una semana. Al principio lo hacía porque era una forma de establecer una rutina de trabajo algo más rigurosa de la que tengo en casa, donde hay tantas distracciones: el teléfono, la libertad de concedernos treguas, encender un cigarrillo, poner una lavadora, mirar por la ventana...pero después descubrí que ese rigor de ir a un lugar a trabajar, abandonando así la supuesta libertad del trabajo autónomo, se compensaba con el tiempo muy distinto, más luminoso y fértil, que encuentro en una biblioteca.

(... ) en la Nacional, por ejemplo, no hay muchas distracciones, o si se quiere, están bastante compartimentadas, pues la cafetería queda tres pisos más abajo.

(...) También me gusta mucho la pequeña y austera biblioteca del Olivar, en Lima, donde son más laxos y la gente puede llevar una coca cola y hasta un panecillo para consultar la prensa u ojear un libro. Tiene amplios ventanales que se abren a una lagunilla artificial, rodeada de bancas y olivos centenarios, estremecidos por la garúa, punteados por el canto monótono de las cuculíes.

(...) La Biblioteca Pública de Nueva York (la famosa, la de la Quinta con la 42) al principio marea y amedrenta, con sus estampa cinematográfica y sus leones que parecen siempre estar posando majestuosos para una cámara. Tan grande, tan llena de pasillos y de mármoles, de salas rumorosas donde atienden bibliotecarias de gafas que parecen salidas de una película de los años cincuenta.

(...) Finalmente, la Biblioteca Municipal de Ginebra, tan pequeñita y pulcra, es una de las que más quiero, como a esa amable ciudad calvinista llena de sudamericanos... Está en medio del casco antiguo, entre callejuelas sinuosas y empinadas, colmadas del bullicio laboral y diligente que es tan propio de allí.

Fragmentos de una nota del escritor peruano Jorge Eduardo Benavídez.
Lima, 1968) autor de las novelas La paz de los vencidos (2009). Alfaguara. Un millón de soles (2008). Alfaguara. La noche de Morgana (2005). Alfaguara. El año que rompí contigo (2003). Alfaguara. Los años inútiles (2002). Alfaguara. Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura.http://www.elboomeran.com/blog/13/curso-de-escritura-creativa-de-jorge-eduardo-benavides/

jueves, 8 de abril de 2010

LECTURA VIVA 2010

ESTE SÁBADO 10 DE ABRIL VUELVE...
EL TALLER DE ARTES INTEGRADAS
A LA BABEL!!!!

¡LIBRE Y GRATUÍTO!
(PORQUE ES TU DERECHO)
Todos los sábados, cada 15 días:
6 a 11 años ...............de 15 a 17hs.
12 a 17 años....................de 17.30 a 19hs.
En El Galpón - B.P. Babel
      Av. España s/n ex. Estación de Ferrocarril               
Los libros esperan...                                              
                                                      porque todos juntos... la pasamos muuuuy bien!


¡LOS ESPERAMOS!

martes, 6 de abril de 2010

SALA DE LECTURA

Socios,
socias de la BABEL:
Cuando 
leemos...  
¡No  hagamos desear al resto de la familia!


Llevemos también un libro para leer a los más chicos... o para los jóvenes... o a los adultos de la casa.

Los voluntarios/as que atienden en sala les sugerirán variedad y cantidad de textos:
literarios, informativos, historietas, artísticos...


Siempre jugando...
Siempre leyendo...

"Te cuento este cuento porque te considero, porque te valoro, porque te tengo en cuenta. Es decir, porque te quiero."
Paco Abril. La literatura infantil desde antes de la cuna. FONDO DE CULTURA ECONÓMICA- Buenos Aires, 2005

SALA DE LECTURA

Herta Müller, escritora rumana, Premio Nobel 2009

Estudió filología germánica y rumana en la Universidad de Timisoara, época de la que data su posición disidente frente al régimen de Ceaucescu. Se exilió en 1987, en Berlín, junto con su marido, el novelista Richard Wagner. Habla y escribe en alemán y rumano, pero optó por el alemán en sus libros.  Recibió numerosos premios y, el año pasado, el Nobel de Literatura. En castellano, se publicaron sus novelas En tierras bajas, El hombre es un gran faisán en el mundo, La piel del zorro y La bestia del corazón. Su poesía no ha sido traducida al castellano.

Un pasaje de "El hombre es un gran faisán en el mundo":

La sopa de hierbas

"La mujer de Windisch estuvo cinco años en Rusia. Dormía en una barraca con camas de hierro en cuyos bordes chasqueaban los piojos. La habían pelado al rape. Tenía la cara gris. Y el cuero cabelludo rojo y carcomido.

Sobre las montañas se alzaba otra cadena montañosa de nubes y nieve a la deriva. Sobre el camión ardía el hielo. [...]. Cada mañana había hombres y mujeres que se quedaban sentados en los bancos. Con los ojos abiertos. Dejaban pasar a todos los demás. Se habían congelado. Estaban sentados en el más allá.

La mina era negra. La pala, fría. El carbón, pesado.

Cuando la nieve se fundió por primera vez, una hierba fina y puntiaguda empezó a brotar entre la rocalla de las hondonadas. Katharina había vendido su abrigo de invierno por diez rebanadas de pan. Su estómago era un erizo. Katharina recogía un manojo de hierbas cada día. La sopa de hierbas calentaba y era buena. El erizo ocultaba sus púas durante algunas horas.

Luego llegó la segunda nevada. Katharina tenía una manta de lana. Era su abrigo durante el día. El erizo pinchaba.

Cuando oscurecía, Katharina seguía la luminosidad de la nieve. Agachada, se deslizaba junto a la sombra del guardián. Iba hasta la cama de hierro de un hombre. Un cocinero. Que la llamaba Käthe, la abrigaba y le regalaba patatas calientes y dulces. El erizo ocultaba sus púas durante unas horas".

Extraido de LENGUA, PAÍS Y MEMORIA - ADN - La Nación - 04-04-10

blogs.que.es