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Mostrando entradas de octubre, 2021

Marguerite Duras // El tren a Burdeos

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  El tren  a Burdeos Una vez tuve dieciséis años. A esa edad todavía tenía aspecto de niña. Era al volver de Saigón, después del amante chino, en un tren nocturno, el tren de Burdeos, hacia 1930. Yo estaba allí con mi familia, mis dos hermanos y mi madre. Creo que había dos o tres personas más en el vagón de tercera clase con ocho asientos, y también había un hombre joven enfrente mío que me miraba. Debía de tener treinta años. Debía de ser verano. Yo siempre llevaba estos vestidos claros de las colonias y los pies desnudos en unas sandalias. No tenía sueño. Este hombre me hacía preguntas sobre mi familia, y yo le contaba cómo se vivía en las colonias, las lluvias, el calor, las verandas, la diferencia con Francia, las caminatas por los bosques, y el bachillerato que iba a pasar aquel año, cosas así, de conversación habitual en un tren, cuando uno desembucha toda su historia y la de su familia. Y luego, de golpe, nos dimos cuenta de que todo el mundo dormía. Mi madre y mis hermanos se

El hambre de los muertos // Alberto Laiseca

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La negra tomasa, todas las noches, acostumbraba contarle cuentos espantosos al niño de la casa. El chico se llamaba Virgilito. Era una relación rara la de la negra con Virgilio, porque el pibe se moría de miedo con los cuentos que le contaba la mujer pero al mismo tiempo le gustaban.  —¿Virgilio… te parece que esta noche… te parece que… esta noche también te cuente un cuento? —Sí, contame. —¿Pero estás seguro? Mirá que este cuento es bastante espantoso, ¿eh? —No importa. Contameló. Me gustan. —Bueno… si vos mismo lo pedís… ta’ bien. Yo te lo cuento. Después no te quejes, ¿eh? No te vas a quejar después. “Allá en el viejo San Telmo, cerca del Bajo, había una casa en esquina, formando ochava. Creo que todavía existe esa casita. Estaba habitada por negros. Como era un lugar muy chiquito los negros estaban apilados uno arriba del otro. Y un día de esos vino la fiebre amarilla y los mató a todos. Así que la casa quedó llena de espíritus. Se sentían ruidos raros ahí. La gente no se animaba a

Cuentos ganadores y menciones 1° Categoría 5° Concurso de cuento ilustrado "Barrilete"

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To // Silvano Loza  Lili y Yas   Lili y Yas son dos gatas hermanas de color gris y blanco, tienen un collar cada una, Lili tiene el collar de color lila y Yas tiene el collar color naranja. Estas gatas salieron de un juego,el juego tiene tres mundos, en los que hay que ir por un portal, el primero es un mundo desolado, el segundo se llama "Dimensión del Fuego", y el tercero es un mundo normal, el que todos conocemos en la vida real, estos mundos son de fantasía en el que hay hasta dragones. Entonces estas hermanas curiosas quisieron salir de la pantalla a conocer a los que las manejan en el juego. Una vez que salen sus cerebros no entienden nada, ellas son cuadradas como en el juego y además son sólo códigos, y los humanos en el juego también son cuadrados ¡Entonces se asustan mucho! Pero eso no es todo del televisor siguen saliendo personajes en código, el portal que hicieron las otras hermanas de Lili y Yas, que son las inteligentes, quedó abierto, de ahí salieron dragones,

Cuentos ganadores y menciones 2° categoría 5° Concurso de cuento ilustrado "Barrilete"

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 Vieja de vidrio // La semilla Elión Se dice que hace muchos años una familia se mudó a Rizaña, una ciudad al norte de Europa, pero no la busquen en el mapa, porque ya no existe, allí se construyó otro pueblo. Pero la casa de las que les voy a hablar sigue allí con la misma dulzura que hace cincuenta años y con su parte oscura... Hola soy Juana,les quería contar sobre la experiencia que tuve a mis seis años. Era una tarde de sol, yo y mi amiga Elión nos divertíamos jugando en el patio con su nuevo perrito Teo, cuando de repente empezó a nublarse y pronto comenzó a llover, con Elión entramos a mi casa, comimos algo y nos fuimos a mi pieza donde seguimos divirtiéndonos con muñecas, pero en un momento llegó la noche y Elión se tenía que marchar a su casa, yo no quería, así que insistios y la dejaron quedarse. esa noche fue una pesadilla, era la primera vez que la dejaban quedarse a dormir, los truenos y relámpagos eran incesantes, pero lo más sorprendente era que ella no dejaba de silbar

Felicidad // Katherine Mansfield

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        A pesar de sus treinta años, Berta Young tenía momentos como éste de ahora, en los que hubiera deseado correr en vez de andar; deslizarse por los suelos relucientes de su casa, marcando pasos de danza; rodar un aro; tirar alguna cosa al aire para volverla a coger, o quedarse quieta y reír… simplemente por nada. ¿Qué puede hacer uno si, aún contando treinta años, al volver la esquina de su calle le domina de repente una sensación de felicidad…, de felicidad plena…, como si de repente se hubiese tragado un trozo brillante del sol crepuscular y éste le abrasara el pecho, lanzando una lluvia de chispas por todo su cuerpo? ¿Es que no puede haber una forma de manifestarlo sin parecer “beodo o trastornado”? La civilización es una estupidez. ¿Para qué se nos ha dado un cuerpo, si hemos de mantenerlo encerrado en un estuche como si fuera algún valioso Stradivarius? “No, la comparación con el violín no expresa exactamente lo que quiero decir-pensó mientras subía corriendo la escalera, y,

Manual para mujeres de la limpieza // Lucía Berlín

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  42–PIEDMONT. Autobús lento hasta Jack London Square. Sirvientas y ancianas. Me senté al lado de una viejecita ciega que estaba leyendo en Braille; su dedo se deslizaba por la página, lento y silencioso, línea tras línea. Era relajante mirarla, leer por encima de su hombro. La mujer se bajó en la calle 29, donde se han caído todas las letras del cartel PRODUCTOS NACIONALES ELABORADOS POR CIEGOS, excepto CIEGOS. La calle 29 también es mi parada, pero tengo que ir hasta el centro a cobrar el cheque de la señora Jessel. Si vuelve a pagarme con un cheque, lo dejo. Además, nunca tiene suelto para el desplazamiento. La semana pasada hice todo el trayecto hasta el banco pagándolo de mi bolsillo, y se había olvidado de firmar el cheque. Se olvida de todo, incluso de sus achaques. Mientras limpio el polvo los voy recogiendo y los dejo en el escritorio. 10 A. M. NÁUSEAS en un trozo de papel en la repisa de la chimenea. DIARREA en el escurridero. LAGUNAS DE MEMORIA Y MAREO encima de la cocina. S