Contámelo de nuevo / Rapunzel
Cuento de los hermanos Grimm Había una vez un hombre y una mujer que vivían solos y desconsolados por no tener hijos, hasta que, por fin, la mujer concibió la esperanza de que Dios Nuestro Señor se disponía a satisfacer su anhelo. La casa en que vivían tenía en la pared trasera una ventanita que daba a un magnífico jardín, en el que crecían espléndidas flores y plantas; pero estaba rodeado de un alto muro y nadie osaba entrar en él, ya que pertenecía a una bruja muy poderosa y temida de todo el mundo. Un día asomóse la mujer a aquella ventana a contemplar el jardín, y vio un bancal plantado de hermosísimos rapónchigos, tan frescos y verdes, que despertaron en ella un violento antojo de comerlos. El antojo fue en aumento cada día que pasaba, y como la mujer lo creía irrealizable, iba perdiendo el color y adelgazándose a ojos vistas. Viéndola tan desmejorada, le preguntó asustado su marido: — ¿Qué te ocurre, mujer? — ¡Ay! — exclamó ella, — me moriré si no...