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Contámelo de nuevo/ La sirenita

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Hans Christian Andersen En alta mar, el agua es azul como los pétalos de la más hermosa centaura y clara como el cristal más puro; pero es tan profunda que sería inútil echar el ancla, pues jamás podría ésta alcanzar el fondo. Habría que poner muchos campanarios, unos encima de otros, para que, desde las profundidades, llegasen a la superficie. Pero no crean que el fondo es todo de arena blanca y fría; en él, crecen también árboles y plantas maravillosas, de tallo y hojas tan flexibles, que al menor movimiento del agua se mueven y agitan como dotadas de vida. Toda clase de peces, grandes y cuicos, se deslizan por entre las ramas exactamente como lo hacen las aves en el aire.   En el punto más profundo se alza el palacio del Rey del Mar. Las paredes son de cora y las largas ventanas puntiagudas, del ámbar más transparnte; y el tejado está hecho de ostras que se abren y cierran según la corriente del agua. Cada una de estas ostras encierra perlas brillantísimas, la ...

Contámelo de nuevo / Hansel y Gretel

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Versión de los hermanos Grimm Junto a un bosque muy grande vivía un pobre leñador con su mujer y dos hijos; el niño se llamaba Hänsel, y la niña, Gretel. Apenas tenían qué comer, y en una época de gran hambruna que sufrió el país, llegó un momento en que el hombre ni siquiera podía ganarse el pan de cada día. Estaba el leñador una noche en la cama, cavilando y revolviéndose, sin que las preocupaciones le dejaran pegar el ojo; finalmente, dijo, suspirando, a su mujer: — ¿Qué va a ser de nosotros? ¿Cómo alimentar a los pobres pequeños, puesto que nada nos queda? — Se me ocurre una cosa —respondió ella—. Mañana, de madrugada, nos llevaremos a los niños a lo más espeso del bosque. Les encenderemos un fuego, les daremos un pedacito de pan y luego los dejaremos solos para ir a nuestro trabajo. Como no sabrán encontrar el camino de vuelta, nos libraremos de ellos. — ¡Por Dios, mujer! —replicó el hombre—. Eso no lo hago yo. ¡Cómo voy a cargar sobre mí el abandonar a mis hijos ...